Una mota de polvo volando despacio con la luz de la mañana.
Una no, dos, tres, cuarenta. Dan vueltas, son diferentes.
Respiro. ¿Y si no?
Sigo aquí, pero no está mi cuerpo.
Despertar
Sensaciones no habituales.
Conducir y ver puntos y enfoques distintos. Profundidad a lo lejos.
Tumbada en el desespero, se despeja y solo paz y luz. Se deja ver, un momento.
Reír de todo, de mi estuche, del mundo. Reír sin parar. Plenitud. Ser.
Me dicta, me habla, escucho, veo, no tengo prisa. Soy eterno.
Ya no me importa, qué tontería.
El más profundo pesar se convierte en humo al instante.
¿Cómo se puede explicar?
No hay nada que tenga valor, sino eso.
No es ni valor, solo es.
El mayor misterio sin forma, nunca se repite.
No tiene hábitos ni costumbres.
Es pura creación divina.
Somos la perfección, uno, de alguna manera incomprensible.
No lo puedes evitar, ni elegir, ni querrías si supieras.
