Llevo unos meses estudiando Astrología. Es más, siempre me ha llamado la atención y me ha parecido divertida porque me gusta mi signo solar: Géminis y siempre me he sentido afín a este.
Esta última vuelta de tuerca astrológica, de las muchas que he dado superficialmente, como buen géminis, me ha parecido más profunda y exacta de lo que pudiera haber imaginado. Al saber que cabalísticamente se le da importancia a la astrología volví a investigar más y tomarla más en serio que de costumbre.
Tras averiguar la hora exacta de mi nacimiento, por fin, pude afinar mi carta natal.
Primer shock terrible…cuadraturas, oposiciones, el ascendente, la luna…¡ahora lo entiendo todo!. Todo el sufrimiento de mi vida trágicamente dibujado en un papel, como destino ineludible.
Llantos…
Un par de días después comencé a reírme de todo esto.
Hoy, domingo gris, por la tarde paseando con mi perrita, me he sentido más integrada, menos rara, como formando parte de un precioso mandala perfecto y sincrónico de interrelaciones humanas. Al fin y al cabo, nadie tiene una carta natal tipo Walt Disney. Como parte de lo mismo, encajamos como piezas de un puzzle macrocósmico. Incluso no encajar forma parte de este alucinante juego.
Con una visión más elevada, se puede jugar de otra manera, pero nadie ha dicho que sea fácil.

beautiful astrological cosmic mandala

beautiful astrological cosmic mandala

beautiful astrological cosmic mandala