La niña del polvo

Soy la niña que mira el polvo caer del techo a través de un rayo de sol matutino.

No existe el tiempo, ni las obligaciones.

Es asombroso y muy interesante verlo caer.

Cada mota tiene una forma diferente,

diferente velocidad, cada uno gira a su manera y acordes con las leyes de la física.

Un Universo existe en cada milímetro que me rodea, y es amable, cálido y esponjoso.

Me entretengo observando la realidad al despertar, al jugar, al dormir.

Pura y simple compleja consciencia, que lo ve y lo siente todo en el presente.