Creando hábitos reductores de huella ecológica

 

Como todos, «soy un animal de hábitos». En la inercia del día a día hago cosas sin darme cuenta del daño ecológico que provoco al hacerlo. Estoy decidida a cambiar, pero como todo o casi todo, lleva su proceso.
Yo quiero, todos queremos, pero los hábitos y la falta de atención en cosas rutinarias que venimos haciendo desde siempre, nos impide mejorar.

Por eso, como suelo hacer cuando quiero cambiar un hábito, lo primero que hago es poner atención en lo que hago. Y como hago tantas cosas, no sirve decir: «voy a reducir mi huella ecológica».

 

Tengo que elegir una entre tantas «fechorías ecológicas» que hago a diario y comenzar por acostumbrarme a observar qué hago, cuándo lo hago, pongo atención……me acostumbro a darme cuanta cada vez que uso eso que quiero dejar de usar o reducir su uso.

Una vez puedo poner mi atención en ello, estoy lista para poner en marcha la maquinaria creativa para ir buscando alternativas, disminuyendo o eliminando y sustituyendo su uso por una mejor opción.

Y sí, una vez te das cuenta, lo ves, lo analizas y cambias el hábito, luego ya no tienes que pensarlo más, porque es lo bueno de los hábitos, que una vez se instauran, ya no hay que acostumbrarse, lo haces sólo, pero lleva unos 21 días de pura intención, y si lleva más, pues con no rendirme, ni maltratarme por ello al final se consigue. Y sienta muy bien cada vez ser un poco más coherente.

Así que todo es ponerse 😊