Lealtades imaginadas
Silencios estridentes
No volveré a apagar mi luz para no ofender
para no activar nuestros miedos.
Sin miedo, seguiré alimentando mis ganas de ser feliz,
de ser simplemente lo que Soy.
Irradiando todo el amor que sea capaz.
No voy a apagarme para hacer un hipotético hueco a tu lado,
lúgubre y de prestado.
Para mendigar afecto dentro de un pozo sin luz y sin fondo.
No voy a bajar más al infierno a buscarte.
Sube tú, mi brazo es muy largo y siempre está dispuesto para que puedas subir.
No te espero más
Estoy siempre aquí, a tu vera, pero sin miedo.
